SEQUÍA. JESÚS ROMÁN.
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Hoy hablamos con Jesús. Su más reciente obra, Sequía, no es solo un libro ilustrado; es un viaje sensorial que nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de nuestro entorno y nuestras relaciones. A través de una narrativa envolvente y unas ilustraciones que complementan y enriquecen el relato, Jesús nos sumerge en un futuro distópico donde el agua, símbolo del amor y la esencia de la vida, comienza a desaparecer lentamente.
Hoy, en este espacio que compartimos semana a semana, nuestro blog, tengo el honor de conversar con él sobre los entresijos de Sequía, su proceso creativo y la evolución de su arte.
Jesús, Sequía se presenta como una obra introspectiva que utiliza el agua como metáfora del amor y la vida. ¿Qué te inspiró a abordar estos temas desde una perspectiva distópica?
Me inspira esa fascinación que siempre he sentido por los futuros inciertos, las distopías, mundos agotados, que a menudo he explorado a través del cine, las series, las novelas y los cómics.
Tus ilustraciones siempre han tenido un sello distintivo. ¿Cómo fue el proceso de creación visual para Sequía y en qué se diferencia de tus trabajos anteriores?
La verdad es que Sequía marcó un punto de inflexión en mi forma de ilustrar. Hasta entonces, mis ilustraciones solían ser más coloridas, con un enfoque más infantil y narrativo. Pero para este proyecto sentí la necesidad de simplificar, de dejar espacio al silencio, a lo que no se dice. Trabajé mucho con la idea del vacío, de lo que se pierde, y eso me llevó a usar fondos más abiertos, composiciones más limpias.
En el grupo de relatos donde compartimos nuestras creaciones, a menudo exploramos emociones profundas. ¿Cómo influye esta dinámica colectiva en tu proceso individual de escritura e ilustración?
Para mí ese grupo de Whatsapp que compartimos es una fuente de inspiración y de aprendizaje. Leemos semanalmente los relatos de los compañeros y es un placer poder aprender de tantos estilos dentro de un mismo género como es el microrrelato.
Sequía invita a reflexionar sobre la fragilidad de nuestras relaciones. ¿Hay alguna experiencia personal que haya influido en esta temática?
Sí, la mía. Sequía lo escribí en un momento de mi vida donde sentía que mi “mar” se estaba secando. Tardé en darme cuenta, y cuando lo hice descubrí que se había secado por completo. Después de buscarlo sin éxito por muchos lugares, aprendí, no sin dificultades, que a veces las cosas necesitan de una transformación para que resurja de nuevo. El final solo es el principio de algo nuevo que te aguarda.
Has mencionado que Sequía es menos infantil que tus obras anteriores, pero sigue siendo accesible para lectores de todas las edades. ¿Cómo logras ese equilibrio en tu narrativa?
Es cierto que Sequía es mi publicación más personal, pero aun así, lo enfoqué desde un principio, para todos los públicos, sin olvidar al público infantil. Sequía también les habla a ellos. Habla de cuidar nuestro planeta, de cuidar y mimar lo que tienes antes de perderlo. Habla de la búsqueda, de la esperanza… He comprobado en distintas presentaciones donde asistía publico infantil, que después de leer el relato y ver las ilustraciones, los niños y niñas, reconocen el mensaje de Sequía a la perfección. A veces subestimamos su capacidad para entender estos temas, pero Sequía demuestra justo lo contrario. Ellos lo comprenden, lo sienten… y muchas veces lo explican mejor que nosotros.
La presentación de Sequía en la Sociedad Recreativa y Cultural de Vélez Málaga fue un evento significativo. ¿Qué sentiste al compartir tu obra en ese espacio y cómo fue la recepción del público?
Fue un encuentro entrañable porque esperaban Sequía desde hacía tiempo y creo que no imaginaban el mensaje tan profundo que encierra el libro y que conecta con la mayoría de personas desde lugares distintos. Lo que más me gustó fue que, al final del evento, surgieron muchas preguntas. El público se interesó especialmente sobre el proceso creativo y de como llevé a cabo la autopublicación.
En tu trayectoria, has publicado obras como Niños y Niñas, Peatones que aún voláis, Ada, confía en ti y Luna, tú brillas. ¿Cómo ha evolucionado tu voz artística desde entonces hasta Sequía?
Por supuesto he notado una transformación. Siento que mis ilustraciones cada vez son más profundas, simbólicas y misteriosas. En los últimos años siento que mis ilustraciones tienen una voz más madura.
La metáfora del agua en Sequía es poderosa. ¿Qué simbolismo tiene para ti y cómo esperas que los lectores la interpreten?
El agua es lo más necesario y vital que tenemos. En Sequía, simboliza aquello que buscamos con anhelo en los momentos importantes de la vida: el amor, la calma, la conexión, la verdad…
¿A qué desafíos te enfrentaste al combinar una narrativa envolvente con ilustraciones que complementan y enriquecen el relato?
Uno de los mayores desafíos fue encontrar el equilibrio entre lo que cuenta el texto y lo que se sugiere con la imagen. Quería que se acompañaran pero sin repetirse, que cada ilustración contara la historia desde su propio lenguaje.
Finalmente, ¿Qué mensaje esperas que los lectores se lleven después de sumergirse en las páginas de Sequía?
Que afrontemos los finales como algo que forma parte del camino. Y que la linterna que nos alumbre ese camino sea la esperanza.
Jesús, gracias por abrirnos las puertas de tu mundo creativo y compartir con nosotros la esencia de Sequía. Tu capacidad para entrelazar palabras e imágenes nos recuerda la importancia de la empatía, la introspección y la conexión con nuestro entorno. En cada trazo y en cada línea, nos invitas a reflexionar y a soñar, recordándonos que, incluso en tiempos de sequía, la creatividad y el amor pueden florecer.
Para quienes deseen conocer más sobre Sequía y el trabajo de Jesús Román, pueden visitar su Facebook, Román Ilustración.
Y para quienes aún no lo han hecho, les animo a sumergirse en las páginas de Sequía y dejarse llevar por este viaje introspectivo que, sin duda, tocará vuestros corazones.




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