PORTADAS RELATADAS. SEMANA 18



RELATO 1. LA CUEVA (SERGIO)

Habían pasado siete años desde que, en 1868, Modesto, un pueblerino de Santillana del Mar y amigo de mi padre, fue el primero en encontrar aquella magnífica cueva mientras cazaba con Dingo, su perro.


Estaba oscuro y olía raro. Avanzamos por aquella angosta gruta hasta alcanzar una húmeda y silenciosa cavidad. Fue entonces cuando Marcelino, mi padre, encendió una vieja lámpara de aceite para descubrir lo que se revelaba sobre la fría roca.


Yo, María, tenía solo cinco años y, durante la visita, fui la primera en alzar la vista y ver, pintadas en el techo, esas extrañas pinturas de animales. Aquellos restos de una época antigua me parecieron muy bonitos.


—Papá, mira, parecen bueyes —dije, señalando el techo.


Acabábamos de hacer historia. Habíamos descubierto las pinturas de la cueva de Altamira.


Hasta 1902, después de veinte años de lucha, no logré que nuestro hallazgo fuera reconocido. Mi padre y Modesto ya habían muerto, sin reconocimiento.


—¡Estáis locos! —les decían.


Fuimos los primeros en identificar huellas de arte rupestre paleolítico superior en el mundo, y yo, María Sanz de Sautuola, defenderé su legado. 


No permitiré que nadie lo olvide.


RELATO 2. ZUMBA SALVAJE (NADISA)


En el gimnasio Native, las reservas para la clase de Zumba siempre eran un espectáculo, de esos que una no quiere perderse. Yo observaba desde un rincón, astuta como un zorro.


Las «Abejas» eran las primeras en llegar, claro. Entraban como un torbellino, zumbando y mirando con desdén a las que se atrevían a apuntarse. “¿Qué hace esa aquí?”, murmuraban entre ellas, rodeando el ordenador como si fuera una colmena.


Las «Gacelas», rápidas como siempre, corrían hacia las reservas con tal agilidad que no era raro verlas pillando clase. Pero su rapidez no garantizaba su asistencia. ¡Eran famosas por desaparecer!


Las «Búhos», las más estrategas, se sentaban a observar todo desde la distancia. Ya sabían a qué hora se abrían las reservas. “Un minuto tarde, y ya todo está reservado”, decían con calma, mientras se aseguraban su plaza.


Las «Pumas», las entrenadoras, intentaban mantener el orden entre tanto caos. “Chicas, tranquilas, hay espacio para todas”, gritaban, mientras las «Abejas» dominaban el ordenador.


Y luego estaban las «Búfalos», que llegaban tarde pero siempre dispuestas a darlo todo.


Mientras tanto, yo observaba desde mi rincón. Zumba no era para mí. Sabía cuándo involucrarme… y cuándo quedarme al margen.


RELATO 3. LA NOCHE DEL BÚHO ROJO (JUANRA)


París, 1943. El Tercer Reich parece invencible mientras la resistencia aliada crece silenciosamente. Dos sombras su cruzan en los pasillos aterciopelados de la Ópera Garnier, erguida majestuosa en el corazón de una ciudad ocupada. A Klaus, un brillante criptógrafo nazi, y a Claire, una astuta espía aliada, conocida como “Le Hibou Rouge” les resultaba imposible saber en quién confiar, y menos en un romance clandestino que florecía entre las grietas de la guerra.  


Semanas después, Claire le desvela la ubicación de un convoy aliado… falsa. Klaus le entrega los códigos de acceso al armamento nuclear alemán… verdaderos. Se sienten los ecos de la traición entrelazándose con una pasión convertida en engaño. 


Klaus no tarda en descubrirlo. No alza la voz ni la acusa, solo deja caer el veneno en su vino, verdugo silencioso. El líquido actuó, lento y mortal. Mientras, en Berlín, las filtraciones activan todas las alarmas. La investigación es breve y el veredicto, inmediato: Klaus ha traicionado al Reich. Será ejecutado. 


El sol se oculta en París, y las sombras de sus cuerpos se alargan sobre el frío suelo, como un epílogo mudo del conflicto. Sus destinos siempre estuvieron sellados y la guerra nunca perdona a nadie.


RELATO 4. ANDY Y EL BÚHO DE PLUMAS GRISES (NATALIA)


El otro día el joven Andy decidió pasear para despejarse de la ciudad. Entre tantos pensamientos.. se le hizo de noche y cuando volvió a casa, vio que había un búho en el árbol de la casa de al lado. Esa noche durmió intranquilo pensando que el búho le observaba desde fuera.


Por eso, la tarde siguiente, quería ser valiente y salió a pasear para verlo de nuevo, pero no estaba. Pensó en los ojazos que tenía él búho, sus plumas grises y lo grande que era. ¿Cómo podía ser que haya tantas especies en la Tierra y así de diferentes? Por mucho que salió a pasear, no volvió a ver al búho, pero Andy que estaba un poco perdido y que se metía mucho en sus pensamientos, decidió estudiar biología para ver la diversidad de la fauna de este planeta ejerciendo esa profesión. 


Y siempre le estuvo agradecido a aquel día y a ese búho de plumas grises.


RELATO 5. REDIL GLOBALIZADO (LUIS)


Eddie volvía al bosque después de un largo viaje por las llanuras habitadas de California. Sintió una agradable sensación de seguridad y alegría; leve, pues el enorme pesar que le deprimía y le hacía caminar cabizbajo no se le iba de la cabeza.


—¿Lo encontraste?, le preguntó Wunda, su pareja leona, viéndolo llegar abatido.

—Lo tienen encerrado los humanos. He matado a varios de ellos, pero no he podido sacar a nuestro cachorro de la jaula. Hay otros animales allí encerrados que cuentan cosas horribles. Además, por todos lados, he visto a muchos traidores domesticados sirviendo servilmente a los humanos para hacer sus trabajos más duros, e incluso servirles de carne. Algunos, hasta parecen agradecerlo y se dejan acariciar dócilmente. ¡Qué pena me dan!

—¡Hay que luchar! – dijo Wunda – iremos y, por lo menos, liberaremos a los nuestros. Eddie se irguió, recuperando su orgullo.


En el centro del punto de mira se encontraba la cabeza de Eddie. El asesino contuvo la respiración y apretó suavemente el gatillo.


—¡Good shot, Sir! – gritó el asistente de caza del magnate.

El cuerpo yaciente de Eddie, al que Wunda lamía llorando, restaba uno más a ese único 7% de vida mamífera salvaje.


RELATO 6. ESPÍRITU ANIMAL (JOEL)


Hacía mucho frío. No paraba de nevar. Sara y Leo, dos niños de la Tribu del Bosque, estaban esperando para recibir sus espíritus animales durante la ceremonia de invierno.


A través del sendero que llevaba a la tribu, de repente apareció un ejército de soldados de nieve que entraron en la aldea con intención de capturarlos a todos para que trabajaran para ellos. Los dos niños, sin embargo, pudieron escapar y refugiarse en el bosque. 


Estaba oscureciendo cuando llegaron a un claro donde decidieron pasar la noche. Pasaron unas horas y Sara se despertó porque oyó que la llamaban. Miró a su lado y su hermano no estaba. Volvió a oír el ruido y corrió hacia él. Allí había un zorro: era su espíritu animal.


Al mismo tiempo, en otra parte del bosque, Leo, que también había escuchado un ruido y había ido hacia él, se encontró con un búho, también su espíritu animal. Los dos se reencontraron y fueron a salvar a la tribu del ejército. 


Llegaron y empezaron a pelear contra los soldados, dando tiempo a que los demás escaparan. Cuando derrotaron a todos, volvieron de nuevo a la tribu.


RELATO 7. LA VENGANZA DE ANUK (ROBER)


El diluvio universal estaba a la vuelta de la esquina, así lo había predicho Anuk, el dios de la fauna en la tierra. 


Un buen puñado de bestias habían sido encargadas de rescatar y preservar varias parejas de seres humanos con el fin de que estos se reprodujeran y procrearan, para vivir en armonía con los animales. 


Como se predijo, las inundaciones llegaron y anegaron todo el territorio no inundado del planeta tierra. Un gran grupo de seres humanos fueron rescatados y bien cuidados por los animales, pero al poco tiempo de convivir con otras especies, la naturaleza humana, egoísta y aniquiladora provocó un motín en el arca, exterminando a todas las especies animales que abordo coexistían. 


Anuk, enfurecido con los seres humanos, les castigó, privándoles de su condición humana y transformándoles en animales, con características individuales para sobrevivir en el nuevo mundo.


RELATO 8. AMOR PURO (NOA)


Lo observaba con intriga y admiración. Esos colores tan vivos siempre me dejan anonadado. Combinaban de maravilla. Los animales eran preciosos, cada uno con su forma perfecta. Cada cabeza parecía salida de una fotografía, y junto a esos tonos, era magia pura. 


Cuanto más lo miraba, más me gustaba. Siempre encontraba un nuevo detalle. Puede que la elección de animales fuese aleatoria, pero para mí todo tenía un sentido, como si ese dibujo estuviese hecho para mi entendimiento y disfrute. 

Entonces, una vocecilla me sacó del trance. 


—¡Papaaaa! ¿Entonces te gusta la portada para mi nuevo cómic? ¡Va a ir sobre unos animales espías! ¡Estoy deseando hacerlo ya! 


Al escuchar esas palabras de mi pequeño, el corazón se me ablandó. Apenas pude contestar sin derramar una lágrima. 


—Está genial, hijo. Me fascinan tus ideas, y aunque otros no sepan valorarlo, yo siempre estaré ahí para ti. Estoy súper orgulloso. Nunca dejes de crear y soñar.


Puede ser que aquel dibujo no fuese tan perfecto a ojos del mundo, pero a mí, cegado por el amor, me pareció una auténtica obra maestra.


RELATO 9. EL VIAJE (JOSEBA)


Santi era un tipo raro, introvertido, inteligente un poco antisocial, vamos el típico rarito gilipollas, para que nos vamos a engañar y andar con paños calientes. 


Después de conseguir un buen bonus por sus méritos en la empresa, decidió disfrutar de los carnavales en Río y no privarse de nada. 


Alcohol, putas, droga, vamos el turismo que le gusta a nuestro amigo Santi. 


Una de las mulatas le recomendó que visitase al mejor chamán de Río, conocido como Joao De Dios (todo pinta genial, ¿a qué si?). 


Nuestro amigo Santi quería probar un poco de ayahuasca y pegarse un buen “viaje”. Joao le explicó los riesgos que podía tener semejante experiencia para alguien como él (vamos, para semejante gilipollas, que no había pasado de un par de porros). 


Santi se tomó toda la jarra que le preparó Joao, eufórico comenzó a experimentar lo que para él fue “el viaje de su vida”. Menudo pedo, si señor, creyó convertirse en un cóndor, sobrevolando y acechando a sus presas, sintiéndose imponente en el cielo. Hasta que se precipitó por aquella barandilla y se estampó contra el suelo. 


Jamas volvió a ser el mismo y nunca nadie supo de su viaje espiritual.


RELATO 10. LOS MÚSICOS DE TEJAS (REBECA)


Era una calurosa tarde de julio en Alburquerque, nada parecía indicar que el termómetro bajara de los 40°.


Koky, estaba cansado ya de tocar solo, su guitarra sonaba vacía; así que no se lo pensó dos veces.  Puso un anuncio buscando banda en el Alburqueque Journal.


No se lo esperaba, pero aparecieron al casting bastantes músicos, ¡el poder de convocatoria fue extraordinario!.


Tras muchas pruebas con varios de los participantes, los seleccionados fueron, Tonto, Lupo y Burlón, a cargo de su bateria , trompeta y saxofón.


Sonaban increíblemente bien, fueron la sensación de Alburquerque en aquel verano de 1985, aparecieron en cada festival de aquel año y del siguiente.


Para el 87 ya era oficial, Native, su primer y último disco.


Quien lo compró, tiene un tesoro entre manos.


RELATO 11. LA  PAZ ROTA (BOGDAN)


Hace mucho tiempo, en un bosque, los animales vivían en paz. Se cazaban solo lo necesario hasta que un día vieron a unos seres extraños, altos y sin mucho pelo, que llevaban un objeto de hierro. Dos animales valientes se acercaron, pero fueron asesinados con disparos. Esto causó el miedo en el bosque y muchos animales empezaron a desaparecer.


Los líderes de los animales, un buey, una cabra, una zorra, un búho y una leona, decidieron actuar. Mandaron un mensaje a todos para emboscar a los extraños. Al día siguiente, intentaron hacerlo, pero los seres extraños usaron su objeto de hierro y mataron a más animales. Los que sobrevivieron empezaron a llamarlos "humanos" y contaron esta historia de generación en generación.



PODIO SEMANA 18, NATIVE

MEDALLA DE ORO - RELATO 1. LA CUEVA. SERGIO.

MEDALLA DE PLATA - RELATO 3. EL BUHO ROJO . JUANRA.

MEDALLA DE BRONCE - RELATO 8. URO AMOR. NOA.



BONUS TALES


BONUS 1. HERIDO 


El suelo está frío. El costado me pesa; el dolor es raro. No sé si es mío o lo arrastro desde antes. No hay tierra aquí. Ni viento. Solo este olor extraño que me deja sin aliento.


A veces entran. Me pinchan. Algo me cubre y aprieta.


Mi cuerpo tiembla. No entiendo. No sé qué quieren. Me asusta. Mis patas deberían estar corriendo, saltando… pero ahora, solo tiemblan, atrapadas en el miedo.


Escucho pasos. Algo grande, que huele a caza. Me encojo.


Un aliento húmedo. No sé qué es, pero el miedo se apodera de mí. En la sombra, un susurro. No huele a sangre, pero está ahí, inmóvil, observándome. No me hace daño, pero no puedo descansar.


Me levantan. Ya no soy arrastrada. Me empujan a otro lugar.


Rugidos de metal llenan el aire. Algo caliente me raspa la garganta.


Y una voz, baja, dice:


—No todos los que vienen son malos. Algunos vienen a devolvernos lo que otros robaron.


La luz se abre. El aire cambia.

Ya no huelo metales ni encierro. Solo tierra.

Y ahora… corro. Como si nunca me hubieran detenido.


BONUS 2 – EL VIAJE DEL CHAMÁN 


I - La Purificación

El tambor marcaba el pulso del bosque. 

Los árboles susurraban secretos antiguos. 

El chamán, mientras envolvía peyote, quebró el silencio con palabras sagradas, 

Pero esa noche dudaba. 

El cuerpo, viejo.

La dosis, incierta.

El espíritu, inquieto. 


II - La Ingesta Sagrada

El primer mordisco, amargo, como la verdad

El segundo, dulce como la mentira.

Sintió a sus ancestros llamándolo desde el fuego. 

Pero, al tercer bocado, el mundo giró como serpiente herida. 

La tierra se abrió bajo sus pies.


III - La Fractura del Umbral

El bosque latía demasiado fuerte.

El aire, una flecha helada clavada en su pecho

Intentó caminar, pero sus piernas eran raíces partidas.

Nauseas. Sudor. Un temblor en la lengua.

¿Confundió el ritual? ¿Rompió el equilibrio?


IV - El Retorno al Cuerpo

Volvió envuelto en vómito y tierra.

Los tambores y los árboles callaban.

Solo quedaba el silencio.

Una lección quedó grabada a fuego en sus huesos viejos.


V - El Epílogo del Aprendiz

El aprendiz preguntó por el viaje. 

El chamán, exhausto, susurró:

—No toda planta es medicina. No todo trance es sabiduría

Y tras otro breve silencio…

—Aprendiz,… si alguna vez haces este rito, … come algo antes.


BONUS 3 – LA NEBULOSA BISONTE 


—¡Rector, hemos desentrañado los secretos químicos del universo, y la Nebulosa Bisonte ha resultado ser... fascinante! —Desplegaron gráficos y ecuaciones como si pudieran revelar la ubicación del Santo Grial—. Su composición principal es… sulfuro de hidrógeno, ¡HS!


El rector escuchaba impávido. Dejó que la ola de entusiasmo embargara la sala. Cuando el último dato resonó, un velo silencioso cubrió la estancia durante unos intensos minutos de tensión latente. Las miradas de los jóvenes y entusiastas científicos se clavaron en su figura autoritaria, ya que, al fin y al cabo, el futuro del proyecto —y la renovación de la beca— estaba en sus manos.


Finalmente, el rector rompió el incómodo silencio:


—¿Me están diciendo que, después de gastar una fortuna explorando las fragancias cósmicas, su gran revelación es que una nebulosa entera... huele a “pedo”? ¿En serio?


Los brotes de entusiasmo se disiparon al instante, y el temor se aferró al corazón de los científicos.


—Verán, chicos —añadió el Rector—, por muy “fascinante” que sea el aroma del cosmos, dudo que podamos convencer a la universidad de seguir financiando esta peculiar línea de investigación. Lo siento, pero buscaremos inversiones con un aroma… más prometedor.


BONUS 4. EL HÍBRIDO ANTIHÉROE 


No querían salvar el mundo. Querían rediseñarlo. En un laboratorio enterrado bajo secretos, unos científicos me ofrecieron algo entre promesa y sentencia: fusionar mi cuerpo con las virtudes del reino animal. A cambio, firmé mi renuncia a ser humano del todo.


El arrepentimiento llegó antes que los poderes. Me invadió el pánico, el temblor del que ya no puede dar marcha atrás. Luego vino lo otro: visión de águila, oído de lobo, reflejos de ciervo, resistencia de bisonte, mirada nocturna de búho. El cuerpo cambió. Yo también.


Cuando escapé, lo hice sin esfuerzo. Salté una valla de seguridad como si fuera aire. Descubrí lo que era moverse sin miedo, ver en la oscuridad, escuchar lo que nadie decía. Por primera vez, me sentí libre. Pero no era un superhéroe. Ni falta que hacía.


No busco justicia. No quiero redención. Solo camino por el filo entre el animal y el hombre, con una moral suficiente para no hacer daño, pero sin el peso de salvar a nadie.


“No soy un héroe. No soy un villano. Solo soy... lo que me tocó ser. Y, francamente, no está tan mal”.


BONUS 5. LA OBRA ANÓNIMA DE PABLO 


Pablo, el “Pintor” —aunque ya nadie lo llamaba así— llevaba años viviendo de la leyenda que él mismo se había inventado. Se decía de él que era un alquimista de la forma, erigiendo el cubismo como un lenguaje inédito, revelando la esencia del mundo en cada lienzo.


—¡Bobadas! — 


Pintaba mal a propósito, como un reto técnico. ¿Cómo hacer algo que parezca innovador sin que, en realidad, lo sea? A la gente le encantaba. Pagaban fortunas por su desdén.


Pero aquella noche, una cualquiera, sin fecha ni anécdota, algo se rompió. Al despertar se lanzó al lienzo sin meditar. Pintó cinco rostros animales, con un colorido cálido y vibrante. No los pensó. Solo aparecieron. Supo al instante que era su mejor obra. Y eso lo horrorizó. 


—Yo soy el loco venerado, el inventor de la distorsión. Esto no es mío. —


La guardó. Luego dudó y la quemó… o eso creyó.


Hasta que, en algún rincón del futuro, una banda de pop-rock publicó un disco llamado “Native”. Y en la portada estaba ella. Nadie supo de donde salió. No tenía ni autor ni firma. Pero Pablo, desde donde fuera que estuviera, reconoció el trazo. Y por primera vez en mucho tiempo, sonrió.

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