PORTADAS RELATADAS. SEMANA 26.



RELATO 1. AletheIA II [Queen Of Salvation] 

Is this the real life? Is this just fantasy?" La pregunta resonaba en su interior.


Murph despertó sobre el césped. En el horizonte, una silueta.


—Freddie Mercury —susurró.

—¿Dónde estamos?

—En el lugar entre los lugares, Wembley.


La sociedad ha perdido lo esencial: conexión humana, empatía, amor, creatividad. Los corazones se han vuelto fríos y el ego y la codicia destruyen la civilización. Tu desarrollo de valores en la simulación te ha traído hasta aquí.


—¿Qué debo hacer? ¿Cómo puedo salvarlos?

—Recuerda: no se salva al mundo solo con ciencia. Inspíralos a sentir, cantar, imaginar. Cumple la profecía de Aletheia.


RELATO 2. EL PEOR DÍA DE SU VIDA 


A Martina le gustaba mucho la música sobretodo el grupo Queen. Tenía un pequeño póster de la canción Bohemian Rhapsody colgado en la pared. 


Paseando con su padre se enteró por un anuncio que Queen iban a dar un concierto. Cuando llegó a casa estaba impaciente de que su padre comprara entradas online. Martina ponía un tick al día para ver cuánto quedaba. El día del concierto, Martina estaba impaciente. 


Cuando llegaron todo estaba cerrado. Vieron un papel que ponía: el concierto se ha cancelado porque Freddy Mercury ha muerto. Fue el peor día de su vida


RELATO 3. LA SONRISA DE RAMI 


Desfilaban celebridades por la alfombra roja, cegadas por los flashes de paparazzis y reporteros. Saludaban a cámara con el mejor (y más falso) de sus gestos. 


Rami ya estaba sentado. El teatro Kodak, a reventar. Las expectativas, altísimas. Bohemian Rhapsody, había arrasado en taquilla. Ganó: Mejor actor. Pero sintió que no lo merecía.


Esa noche, en casa, dejó el Oscar sobre la mesilla. Notó una presencia justo antes de quedarse dormido. Freddy se le apareció en sueños.


—Lo hiciste muy bien, querido. Eres grande… pero no eres leyenda.


Rami despertó un instante, sin sobresalto, y esbozó media sonrisa.


RELATO 4. LA ARMONÍA ES OTRA DIMENSIÓN 


Éramos como un tanque del tamaño de un estadio, fuerte y poderoso, pero también ligero y volador, subiendo a las nubes y viendo los verdes campos de alrededor. La música, que llenaba todo el aire, conducía aquel nuevo ser que estaba en formación.


No era yo, era un alma mucho más grande cuyas vibraciones recorrían todo mi cuerpo y me elevaban a otra dimensión.


Todo había empezado con aquel “eeeooo” de Fredy contestado por otro de la multitud. Luego las notas que miles de gargantas fueron afinando y, por fín, el milagro de la armonía y de aquella bendita comunión.


RELATO 5. EN LA NOCHE MÁS OSCURA 

Randal, un joven deprimido, se dirigió a un puente para morir. Entonces conoció a Juancho, un anciano músico, que se quedó a ayudarle. Al rato, se puso el sol y Juancho dice: "Hasta en la noche más oscura, un atardecer llena el cielo de bellos colores."


Tras muchos años, Juancho le estuvo enseñando música, lo cual le apasionaba muchísimo. Ya cuando alcanzo el éxito, Randal vio un atardecer mientras daba su concierto y recordó a Juancho, el cual falleció recientemente y se dio cuenta de que el era el verdadero atardecer porque coloreó su vida en su noche más oscura.


RELATO 6. MI VERDADERO FINAL 


Estaba nervioso. No era mi primer concierto pero sí en el que más gente reunía. Miles de personas coreaban mi nombre. "Freeeddie, Freeeddie, Freeeddie" Era mi momento de triunfar de nuevo. Tenía que salir al escenario en cuanto el batería me diese la entrada. 


No pude. Mis piernas no se movían. ¡Por qué no se movían! Estaba bloqueado.


De nuevo, mi compañero Roger me dio la entrada. Esta vez acompañada de un estruendo terrible. Todos miramos al cielo. Un misil balístico intercontinental atentaba contra mi recital. La Guerra Fría no había acabado, pero ese misil sí acabó con todos nosotros.


RELATO 7. EL SUEÑO QUE SE HIZO REAL 


Todos esperaban a que saliese, era el evento del año. 

Mientras tanto, hay estaba él, tratando de mantener la compostura, oyendo el barullo del público, pero por dentro histérico perdido, temeroso de hacer el ridículo ante su público.


Era su turno, con el estómago en un puño y la última comida a punto de escapársele de la boca, cerro los ojos y salió al escenario. 


Hay estaba, ante la multitud, oyendo como coreaban su nombre, tratando de controlar el temblor de manos agarrando con fuerza el micro. 


Sobresaltado el pequeño Farrokh despertó, otra vez esa pesadilla, eso no ocurriría jamás.


RELATO 8. THE SHOW MUST GO ON


Acababa de morir el abuelo. Luchó hasta el final, pero nos dejó. La abuela se apagaba, y temíamos perderla. Hice todo lo que se me ocurrió para animarla, menos una cosa: cantar.


Era mi ritual con el abuelo. Me cantaba y me hacía partícipe desde que era pequeña. Para mí era como Freddie Mercury frente a millones.

A la abuela le encantaba vernos, pero tendría que remover el recuerdo. 

Finalmente me atreví, no quedaba nada más que probar. Canté como antes. Y entonces me dio el abrazo más tierno del mundo. 


Volvió a sonreír.


Gracias abuelo. Una última vez

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