Portadas Relatadas. Conociendo a … Nadisa
La Última Calada se alzó con el primer premio en la Semana de Porfadas Relatadas, cautivando al jurado con su magistral capacidad para crear tensión y transmitir un mensaje potente en apenas unas líneas. Hoy tenemos el placer de conversar con su autora, Nadisa, quien nos adentra en su proceso creativo y nos comparte su visión sobre la literatura.
Antes de adentrarnos en tu relato ganador, nos gustaría conocerte.
¿Quién es Nadisa? Háblanos de ti, de tu día a día, de lo que te define como persona y escritora.
Vivo cada día con alegría y reflexión. Como desarrolladora web, paso muchas horas resolviendo problemas y trabajando con códigos, lo cual me ha enseñado a ser lógica, pero también a apreciar los pequeños detalles en las cosas cotidianas.
Soy amante de los animales, disfruto mucho de la compañía de mis amigos y me encanta la música. Últimamente estoy muy "popera" y "kpopera". Me define la bondad, aunque muchas veces me tomen por ingenua. Me encanta sonreír, incluso en los momentos más difíciles. La escritura es una de mis vías de escape, mi forma de procesar lo que veo, lo que siento y lo que quiero transmitir al mundo.
¿Cómo y cuándo comenzó tu pasión por la escritura?
Siempre he tenido el deseo de escribir, pero por alguna razón nunca me animé a dar el paso hasta que tomé clases de piano. Fue ahí cuando conocí a Sergio, mi profesor, y me propuso participar en "Portadas relatadas".
Gracias a ese pequeño empujón, comencé a escribir.
¿Qué te inspiró a escribir "La Última Calada", un relato que combina lo cotidiano con un final tan impactante?
La inspiración surgió de querer mostrar cómo elementos cotidianos que solemos ignorar y que aparentemente son insignificantes pueden tener consecuencias devastadoras. Vivimos en un mundo donde el estrés y la rutina diaria nos absorben, y a veces no somos conscientes de cómo nuestras acciones, por más pequeñas que sean, pueden desencadenar algo mucho más grande. El cigarro en la historia representa esa chispa que puede cambiarlo todo en un abrir y cerrar de ojos.
¿Cómo ha influido tu experiencia personal en la construcción de este escenario?
Mi trabajo como programadora me ha enseñado mucho, especialmente sobre los riesgos y las consecuencias de caer en la rutina.
Aunque la historia no es una representación directa de mi vida, esa sensación de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, de sentir la presión de un día común pero con la tensión de que algo puede salir mal, la he sentido en diferentes ocasiones en mi vida y considero que mucha gente puede sentirse identificada.
¿Qué mensaje querías transmitir con la historia de Juan?
Quería mostrar cómo las decisiones pequeñas e impulsivas pueden tener consecuencias que no siempre podemos controlar. A través de Juan, intento transmitir que, aunque las personas muchas veces se sienten atrapadas en su propia rutina, es importante estar conscientes de lo que está en juego. A veces, lo que consideramos insignificante puede ser lo que cambia todo.
¿Cómo trabajaste la estructura del relato para conseguir ese aumento sutil de la tensión hasta el desenlace?
La estructura fue clave para crear la tensión. Comencé con una escena cotidiana, algo que cualquiera puede imaginarse y haber vivido en su día a día, un lunes en una cafetería, para que el lector se sintiera cómodo, como si estuviera en un día común. A medida que avanzaba el relato, quise que los pequeños detalles se fueran acumulando de manera imperceptible, como el cigarro que Juan enciende a escondidas, hasta llegar al clímax. No quería hacer que la tensión fuera obvia desde el principio, sino que el lector fuera absorbiendo el malestar sin que lo notara hasta que fuera demasiado tarde.
¿Qué otras pasiones o hobbies cultivas que influyen en tu forma de crear historias?
Además de la escritura, me encanta la música y el ejercicio físico. A menudo, las canciones me inspiran, ya sea en la letra o en el ambiente que crean.
También disfruto de la fotografía; me gusta mucho capturar imágenes de paisajes naturales, su fauna y flora, especialmente las abejas.
Creo que todo me ayuda a observar el mundo desde diferentes perspectivas y a contar historias que tengan profundidad emocional.
¿Qué autores o géneros literarios han influido en tu estilo de escritura?
En mi adolescencia, solía leer mucho de los típicos bestsellers juveniles, como "Los juegos del hambre", "Harry Potter" o "En el nombre del viento". Con el tiempo, mis gustos cambiaron. Últimamente, me he adentrado en la literatura asiática, especialmente en autores como Jungeun Yun, cuyas historias son profundas y emotivas, con una sensibilidad única que me ha influido mucho. También disfruto de la obra de Kanae Minato, sobre todo por su capacidad para crear tensión psicológica en sus relatos.
De vez en cuando, me gusta volver a leer algunos clásicos de Jane Austen, que me siguen inspirando por su sutileza y la forma en que logra capturar los matices de la vida cotidiana y las emociones humanas. Además, la obra de Lewis Carroll, especialmente Alicia en el País de las Maravillas, siempre me ha fascinado. Su habilidad para jugar con la lógica y la imaginación de una manera tan surrealista me ha influido mucho en mi forma de pensar sobre las posibilidades de la narrativa.
Y guardo un hueco especial en mi corazón para J.R.R. Tolkien, y otro para mi queridísima Agatha Christie.
Todos estos autores han contribuido a enriquecer mi estilo y mi forma de ver la escritura.
Como ganadora del concurso Portadas Relatadas, ¿qué significa para ti este reconocimiento?
Significa muchísimo para mí. Es una validación de algo que he hecho con todo mi corazón y mis pensamientos más profundos. Aunque la escritura es algo muy personal, ganar me da la oportunidad de compartir mis historias con otros y de saber que lo que quiero expresar tiene eco en otras personas. Me llena de gratitud y me motiva a seguir escribiendo.
¿Qué consejo le darías a otros escritores que quieren adentrarse en el mundo del relato corto?
Les diría que escriban todo aquello que quieran, desde lo más profundo de su ser, sin miedo a explorar temas difíciles o incómodos, hasta un diario con sus vivencias cotidianas.
La clave del relato corto es capturar una idea en pocas palabras, pero hacerlo de manera que resuene profundamente. También les aconsejaría que lean mucho y se rodeen de otras personas que compartan su pasión, porque nunca se deja de aprender.
¿Cuáles son tus sueños y aspiraciones en el mundo literario?
Mi sueño es seguir escribiendo y, quizás algún día, publicar un libro.
Mientras tenga la capacidad de seguir aprendiendo y creciendo en todos los aspectos, siempre tendré sueños que cumplir
Y hasta aquí la entrevista con Nadisa. Su talento para condensar emociones y construir atmósferas envolventes en formatos breves augura un prometedor futuro en el mundo literario. Su victoria en Porfadas Relatadas no es solo un reconocimiento a su obra, sino también una confirmación de que las grandes historias pueden contarse en pequeños espacios. Estaremos atentos a sus próximos proyectos, que sin duda seguirán cautivándonos con la misma intensidad que "La Última Calada".



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